Thu 9th November 2017 - 15:50

Forjando comunidades mediante la educación abierta

La educación abierta permite que los usuarios puedan conectarse independientemente de sus características personales (lugar, edad, sexo o cultura) y redunda en la creación de comunidades virtuales. Dichas comunidades incrementan el conocimiento y la diversidad locales, y fomentan una cultura de aprendizaje. El principio del conocimiento como «bien público» constituye el fundamento mismo del concepto que todos deberían poder compartir. Las comunidades virtuales son destinos en Internet en los que un grupo de personas con un propósito o intereses comunes facilitan un aprendizaje inter pares.

En la publicación del blog que nos ocupa, destacamos los factores fundamentales necesarios para modelar y mantener comunidades en línea. Asimismo, evidencia algunas de las barreras a las que se enfrentan dichas comunidades virtuales abiertas que les impiden prosperar. Confeccionar una página web no es suficiente para poner en marcha una comunidad. A la hora de hacerlo, se deben contemplar ciertos aspectos clave:

Desarrollar la interacción y el sentimiento de pertenencia

Con el fin de que los participantes se impliquen y desarrollen un sentimiento de pertenencia, deben participar en actividades interactivas. Estas pueden comprender, entre otras, la resolución de problemas, buscar experiencias, coordinación y sinergias, progreso en los debates, visitas, supervisar el conocimiento e identificar brechas.

Para reforzar el sentimiento de pertenencia y el de participación compartida, los miembros deben tener acceso al establecimiento de redes sociales o a la comunicación por ordenador, como los debates compartidos (tanto sicrónicos como asíncronos).

Interactuar respecto a los resultados de aprendizaje compartido

Se deberían armonizar las interacciones en torno a los resultados de intercambio de conocimientos para crear un sentido de finalidad. A menudo, puede ser un tutor o grupo de participantes quienes formulen dichos resultados.

Inspirar confianza

Para generar confianza y establecer un vínculo personal con una comunidad de aprendizaje, a los participantes se les debería procurar información acerca de los integrantes de su comunidad, entre otros, compañeros y tutores. Ello se puede hacer a través de páginas de perfil o la redacción de publicaciones en un blog y puede ayudar a alentar la confianza y el sentido de vínculo personal.

Escoger el tipo de comunidad que se quiere constituir

En el ámbito de la educación, hay dos tipos de comunidades que son de especial interés:

Comunidad de aprendizaje virtual

Una comunidad de aprendizaje virtual se da cuando un grupo de personas con actitudes y objetivos académicos compartidos se reúnen con bastante periodicidad para trabajar conjuntamente en tareas de clase. Se puede implantar una comunidad de aprendizaje en línea en un curso o adoptar un enfoque interdisciplinario, o bien un enfoque multidisciplinario en el que participen estudiantes.

La proyección de una comunidad de aprendizaje en línea reporta muchas ventajas. Se puede animar a los alumnos que con mucha frecuencia asumen la función más pasiva de un lector en un marco convencional a que extraigan resultados. A su vez, ello puede ayudar a inducir la finalización del curso y la comprensión del tema, y compartir su sentido de diversidad cultural con un grupo de participantes.

Una comunidad de aprendizaje virtual puede estimular a los estudiantes a que compartan sus conocimientos con un mayor grupo de personas y a que adopten una función más publica distribuyendo su contenido de forma abierta.

Comunidad de prácticas

Este tipo de comunidad se centra en los profesionales, a los que confiere espacio para poner en común una preocupación o la pasión por algo que realizan, y aprender el modo de desempeñarlo mejor. Una comunidad de prácticas pone de manifiesto el hecho de que la educación abierta no solo revierte en el intercambio de recursos, sino también de conocimientos especializados.

Entre los ejemplos de dichas prácticas en educación, se encuentran: el Open Discovery Space, financiado por la Comisión Europa y proveedor de recursos para los maestros, y EPALE , en el que los proveedores de educación de adultos pueden compartir buenas prácticas.

Eliminar obstáculos para las comunidades en línea

Estudiosos como Strunga  han afirmado que ciertos ámbitos de educación (pongamos por caso, de la educación superior) tienen una necesidad imperiosa de desarrollar más comunidades virtuales en línea con el fin de impulsar la puesta en común de conocimiento y aprendizaje. No obstante, las comunidades en Internet arrostran barreras que deben atajarse. Ello engloba las barreras prácticas, como el acceso al equipo adecuado. Frecuentemente, la resolución de dicho problema precisa de inversión por parte de las instituciones de enseñanza o el Gobierno y puede diferir de un país a otro.

La concienciación puede contribuir a solventar cualesquiera normas o preocupaciones culturales en materia de seguridad e interés comercial. Los que promueven las comunidades abiertas pueden trabajar en pro de la atenuación de dichas preocupaciones.

En el ámbito de la educación, puede haber reticencia a implantar nuevas tecnologías en la enseñanza y el aprendizaje. No obstante, dichas reservas se pueden salvar mediante la experimentación y la innovación. Estas suspicacias pueden derivar de la desigualdad en competencias tecnológicas de los educadores en toda Europa.

Se plantea que el recurso a las redes existentes o a los campeones locales de la comunidad para potenciar las aptitudes puede ayudar a las personas a tomar una decisión fundamentada sobre su aprendizaje y empleo de tecnologías digitales para aprender. 

Para concluir, las comunidades en línea suponen una aplicación poderosa del concepto de conocimiento como un bien común. Estas requieren un análisis meticuloso de principios fundamentales, por ejemplo, el modo de inculcar un sentimiento de pertenencia o de confianza y la manera de sobrepasar barreras para tener éxito y ser sostenible.

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