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Química Sostenible en la Educación

Según han mostrado numerosos estudios científicos convergentes, nos enfrentamos en la actualidad a una situación marcada por toda una serie de graves problemas socio-ambientales estrechamente relacionados (contaminación y degradación de los ecosistemas, agotamiento de los recursos, desigualdades crecientes, etc.), con el apoyo creciente de nuestra ciudadanía y la incomprensión de nuestros políticos. En ellas se reclama la participación de los educadores de todas las áreas y niveles, tanto de la educación formal como de la no reglada, para que contribuyamos a formar ciudadanos conscientes de la actual situación de emergencia planetaria y preparado para participar en la necesaria toma de decisiones. Es necesario insistir en la urgencia de reorientar la forma de relacionarnos entre nosotros y con el resto de la naturaleza, para poner las bases de un presente sostenible y satisfactorio para el conjunto de los seres humanos, y la necesidad de impulsarlo desde la educación y, en particular, la enseñanza de las ciencias. En ello ha de basarse la superación fundamentada de crisis sistemáticas planetarias como la que estamos viviendo, evitando su reproducción y agravamiento. Y a ello ha de contribuir la educación. Porque tal como muestran investigaciones recientes, a pesar de todos estos esfuerzos, seguimos sin prestar la atención necesaria a la problemática global socio-ambiental a la que se enfrenta la humanidad. De forma convergente, podemos recordar llamamientos realizados en particular a la propia comunidad científica. Así, a finales de la década de los noventa del siglo XX, Jane Lubchenco, como presidenta de la más importante asociación científica, tanto por el número de miembros como por la cantidad de premios Nobel y científicos de alto nivel que forman parte de esta, la American Association for the Advancement of Science (AAAS), reclamaba que el siglo XXI fuera, para la ciencia para toda las ciencias, el siglo del medio ambiente y que la comunidad científica «reorientara su maquinaria» hacia la resolución de los problemas que amenazan el futuro de la humanidad (Lubchenco,1998). Una implicación creciente que, en el caso de la química, ya está siendo plasmada en el campo denominado Química Sostenible (Garritz, 2009 y 2011; Doria, 2009), sin olvidar las aportaciones de sus antecedentes a la química ambiental y los desarrollados en la química atmosférica. En esencia, todos impulsan desarrollos en el campo de la Química coherentes con las necesarias medidas científico-tecnológicas para la transición hacia la Sostenibilidad. ¿Podemos hacer una realidad una Química sostenible? Todos sabemos que la química verde nace (1990) Enviromental Protection Agency (EPA) de Estados Unidos, una herramienta conceptual para la protección del medio ambiente ante un problema de contaminación originada por la industria química. Su aplicación conduce a modificaciones económicamente rentables en los procesos industriales, en parte al reducir sustancialmente los costes de la química e ingenierías paliativas, imprescindibles cuando se generan y manejan sustancias peligrosas. Si todos nos unimos a esta causa global podemos participar en esta causa que la podemos resumir en el pensamiento de Anastas y Warner que llevó a la formulación de sus principios en tres apartados fundamentales y distintivos: • Prevención de la causa de riesgo. • Metodologías químicas. • Acción de acuerdo con un diseño. La prevención de la causa de peligro es el mensaje del primer principio de Anastas y Warner. Resulta evidente que la mejor opción cuando se trata de cuestiones de sustancias y materiales peligrosos es evitarlas en su misma fuente. Por “metodologías químicas” se pretende significar que la contaminación y los peligros que tienen su origen en las sustancias químicas deben tener también solución química: la química y la ingeniería química del propio proceso. El énfasis en la metodología química es compatible con el trabajo conjunto de la química y la ingeniería con la biología y otras áreas científicas y tecnológicas; pero es radicalmente distinto de la química y la ingeniería que trata de evitar la dispersión y efectos de las sustancias y residuo contaminantes y peligrosos generados o empleados en la planta industrial. El término “diseño” se encuentra en casi todos los escritos y conferencias de Paul Anasta (2007) y pone de relieve que, para que se pueda hablar propiamente de química verde, el reverdecimiento de la actividad debe ser fruto, no de la casualidad, sino de un propósito definido y de una planificación orientada precisamente a la consecución de un proceso más eficiente, inherentemente limpio y seguro. El término “Green Chemistry” definido (Anasta) y universalmente aceptado. Química Sostenible es una traducción preferida cuando el término “verde” no parece adecuado en el contexto social del país, aunque los dos términos no son totalmente equivalentes. En efecto, “sostenible”, en el contexto de la química, responde a la obligación ética de contribuir al desarrollo y bienestar de todas las naciones del planeta, sin afectar a la naturaleza ni a las generaciones futuras. Estas contribución tiene lugar de manera primordial por la sostenibilidad de la propia actividad química industrial, que ve amenazada la viabilidad de su producción por el previsible agotamiento irreversible de las fuentes de las materias primas y las durezas de los controles en defensa de la sociedad y naturaleza. De alguna manera podría demostrar la Química Sostenible como la química del siglo XXI, a pesar que existen otros temas sustanciales para el progreso de la química que quedan fuera de su ámbito. Sin, embargo, sí puede reclamarse que todas las aplicaciones de la química sean sostenibles. El ámbito de la química sostenible esta dirigidos primordialmente a la química preparativa, y los mayores éxitos de su aplicación se han dado e las industrias de química fina y farmacéutica. Sin embargo, a la química del siglo XXI se le presenta un reto de ámbito mucho más amplio: cortar en su mismo origen cualquier tipo de contaminación y riesgo debido a las sustancias y conversiones químicas. La demanda social de bienes materiales es satisfecha por diversos tipos de industrias y sectores, que se pueden presentar en cuatro grupos: • Producción de energías (incluido el transporte) • industria química (farmacia, agricultura, fibras y colorantes textiles, materiales plásticos, pigmentos, disolventes, papel, etc.) • Cemento ( y otros materiales de construcción) • Metalurgia. Todos estos sectores sin excepción: a) Contribuyen directamente a la generación y emisión de contaminantes químicos. b) Se nutren fundamentalmente de materiales extraídos del subsuelo. Así, por ejemplo, la producción de energía eléctrica por combustión de carbón es uno de los óxidos de azufre y nitrógeno, del mercurio y de otros metales tóxicos, emitidos a la atmósfera. La utilización de sustancias químicas en la agricultura ha conducido a la diseminación por todo el planeta de los insecticidas policlorados, mientras que una multitud de aplicaciones tecnológicas ha justificado el amplio uso de los policlorobifenilos (PCB), también presentes en todo el planeta. Los plásticos son particularmente persistentes en el medio ambiente y aparecen diseminados en multitud de lugares. Algo parecido ocurre con el cemento y otros materiales de construcción. Por otra parte, la extracción de petróleo y gas del subsuelo, la minería del carbón y los imprescindibles procesos de limpieza y refinado son orígenes muy importantes de contaminación. Lo mismo es válido para la minería, metálica y no metálica, el procesado inmediato de los minerales y la metalurgia de hierro, del acero y de otros metales, causantes de contaminación fuerte y persistente por metales tóxicos, polvo y ácidos de roca (Bridge, 2004). En este siglo XXI, más bien en esta sociedad del conocimiento, nuestro papel es arreglar todos los daños que hemos causado a este planeta en siglos anteriores quizás desde la “revolución industrial” en donde la sociedad industrial era producir y tirar. Ahora debemos aceptar nuestra nueva forma de hacer las cosas, cada vez que vamos a crear tenemos que también cerrar en ciclo que nos lleva a reciclar para volver a tener la materia prima y así nuevamente producir.

Comentarii

<p><font><font>Hola,</font></font></p> <p><font><font>Es importante incorporar en esta sociedad del conocimiento, "Química Sostenible en la Educación" ya que tenemos como ciudadanos&nbsp;&nbsp;arreglar todos los daños que hemos causado a este planeta en siglos anteriores quizás desde la “revolución industrial”</font></font></p>